
El uso de teléfonos y otros dispositivos móviles, hoy atraviesa casi todos los aspectos de nuestra vida, e impacta en la salud, la educación, en nuestras relaciones personales, y en el tránsito.
Recientemente, la Defensoría del Pueblo bonaerense publicó un informe sobre su campaña “Desconectá para conectar”. Mediante encuestas y charlas con especialistas se analizó el impacto real del uso de las pantallas y el alcance de esta problemática social. Nuestro país es el cuarto en el mundo en cantidad de horas de pantalla estando despiertos, indicaron.
Datos acerca de la dependencia que genera la tecnología entre los encuestados:
Con respecto a la seguridad vial, se pone en evidencia una gran contradicción:
el 77% de los conductores consideran que usar el teléfono al volante es muy peligroso,
pero el 42% no toma ninguna medida para evitar usar el teléfono al conducir. *
Click en la imagen para ver la campaña “El celular al volante mata”
El teléfono se está convirtiendo en un problema tan grave como el alcohol para la seguridad vial: ambos producen una debilitación de los canales de atención que el cerebro necesita para mantener el estado de alerta constante, indispensable para una conducción segura, explicó la Lic. María Cristina Isoba, Presidente de Luchemos por la Vida, al ser consultada para la elaboración del informe.
Está demostrado por imágenes de resonancias magnéticas funcionales de un cerebro en acción: atención dividida es atención disminuida. Usar el teléfono mientras se conduce o cuando se cruza la calle a pie, multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un siniestro de tránsito.
Al conducir mientras se habla por teléfono, aunque sea manos libres, se pierde la capacidad de concentración necesaria, no se mantiene una velocidad constante, la distancia de seguridad no es suficiente con el vehículo que circula delante y el tiempo de reacción aumenta considerablemente. Leer o responder mensajes significa conducir a ciegas por cientos de metros. Diferentes estudios revelan que “tras minuto y medio de hablar por el móvil el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, y el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada”.
El uso del celular al conducir debe controlarse y sancionarse para disuadir de usarlo a los conductores irresponsables. La legislación prohíbe su uso durante la conducción, pero sin controles ni sanciones, es una ley muerta.
No utilizar el celular al conducir salva vidas. El celular al volante mata.
*Fuente e imagen: Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.