revista "luchemos por la vida" - Año 6 - Nº 16

¿El riesgo elegido?


SEGUNDA PARTE

En el artículo anterior de nuestra revista, y a partir del análisis de casos reales de la vida cotidiana de nuestra Argentina, que también pueden encontrarse en mayor o menor medida en cualquier parte del mundo, habíamos concluido que : en la calle, así como en la casa o en el trabajo, las personas vivimos exponiéndonos a riesgos evitables. Tal como ocurre con las cuestiones del tránsito, sabemos que nos estamos arriesgando pero lo hacemos igual, porque creemos que el riesgo es ínfimo, y sentimos que tomar ese “pequeño riesgo” nos beneficia. La resultante de esta combinación entre una percepción del riesgo disminuída, es decir, que minimiza el riesgo objetivo y la percepción del beneficio personal por la toma de este riesgo, genera un comportamiento riesgoso. Los resultados son lo altísimos índices de morbi-mortalidad que sufrimos.

Contribuir a mejores elecciones

Entonces, si resulta que nos arriesgamos por elección ¿Qué puede hacerse, en el campo del comportamiento humano, para revertir esta situación y reducir los accidentes de tránsito? Sabemos que informar acerca de las normas de tránsito y las conductas seguras, es condición necesaria, pero no suficiente, para lograr cambios de actitudes y comportamientos en pro de la seguridad vial y la prevención de accidentes. Es necesario:

1) Reducir la distorsión entre el riesgo subjetivamente percibido y el riesgo objetivo, para que cada persona logre una percepción del riesgo más realista, para la adaptación de su comportamiento en el tránsito. Para ello, existen múltiples recursos, entre los que cabe destacar: 

a) Campañas de concientización masiva por radio y tv, tal como viene desarrollando la asociación Luchemos por la Vida, que por medio de mensajes inequívocos, especifique cuáles son los comportamientos seguros y cuáles las desagradables consecuencias de los que no lo son.
b) Difusión en los medios de comunicación de noticias sobre accidentes y estadísticas, con explicitación de las causas de los mismos y sus efectos.
c) Generación de espacios educativos de reflexión y discusión grupal sobre el problema de los accidentes, sus causas y la manera de evitarlos, con especial atención en la madurez y realidad significativa de los grupos, (educación vial en escuelas, para niños, adolescentes y padres, educación vial para conductores, etc.)

2) Aumentar la percepción del beneficio personal de conducir seguro por medio de:

a) Incentivos positivos (Ej.:descuentos en los costos de los seguros por ausencia de accidentes, premios morales y económicos a los choferes profesionales por la misma causa, etc.)
b) Desestimulación de los comportamientos de riesgo, por parte de las autoridades de aplicación de la Ley, realizando controles sistemáticos y sancionando severamente a los transgresores, sin excepciones; por parte de un Estado que, de este modo, sostiene y jerarquiza la existencia de la ley como factor valioso para el bienestar de la comunidad y como marco de una convivencia armónica y segura entre los integrantes de la sociedad. 

Estas iniciativas son sólo algunas de las mejores posibles, que han sido ejecutadas con muy buenos resultados en diferentes países. Aumentar y ajustar la percepción del riesgo de nuestra población constituye una tarea compleja pero prioritaria, si se quieren disminuir las víctimas del tránsito. Conocer la incidencia de la percepción del riesgo en las conductas promotoras de accidentes, da nueva significación a las tareas preventivas de accidentes, y obliga al rediseño de las estrategias de acción, tanto cuando se desarrollan las acciones educativas como las de aplicación de la ley. 


Lic. María Cristina Isoba

 

Bibliografía de referencia:
- Wilde, G. J. S. "Risk Analysis. The Theory of risk-homeostasis: implications for safety and health".
- Evans, L. "Traffic Safety and the Driver". Van Nostrand Reinhold, New York. Ed.
- Campbell, B. J. "Behavioral factors in crashes.North Carolina" University Press.
- Martínez Jiménez, T. "Evaluación de la percepción del riesgo en la Infancia y Adolescencia. Jornadas sobre educación vial en la infancia". Salamanca 1999. España.


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