MST - Izquierda Unida - Alejandro Bodart

Email recibido el 01/08/15

“Estimado Dr. Silveira:

Como muy bien lo señala desde hace tiempo Luchemos por la Vida , la asociación civil que Ud. preside, nuestro país ostenta el triste récord mundial en la cantidad de víctimas por accidentes de tránsito, con su terrible secuela de muertos, heridos y pérdidas materiales. Enfermedades aparte, ésta es la primera causa de muerte. Además, según se estima, duplica o triplica al número de muertes por asesinato. A veces se debe a tragedias o hechos fortuitos, pero en muchos casos en realidad se trata de muertes evitables si los gobernantes adoptaran medidas concretas.

Al respecto, y en respuesta a su legítima solicitud, le transmito nuestras principales propuestas a fin de revertir dicha situación:

En cuanto a infraestructura vial, una medida esencial que proponemos es reconstruir la red ferroviaria nacional. El desguace y la privatización de los FFCC en los ’90, y la consiguiente sustitución del transporte de carga ferroviario por el de camiones, además de otras consecuencias han incrementado los accidentes en rutas. Y pese al discurso oficial K, esto no cambió sustancialmente. Por otra parte, y precisamente porque lucho por cambiar este desastre, soy autor de la Ley 4.487 de la Ciudad de Buenos Aires-aprobada por unanimidad a fines de 2012- que consagra el 22F como Día de la Dignidad de los Usuarios del Tren, en homenaje a las víctimas de la masacre de Once.

Creo que es imprescindible construir autopistas que interconecten las principales ciudades, sin peaje, así como prohibir la circulación de camiones en las rutas de doble mano los fines de semana y en horarios nocturnos.

En las zonas urbanas proponemos el transporte público estatal y con control social. El transporte debe ser un derecho, cuyo servicio sea eficiente, seguro, económico y articulado, por ende no atado a fines de lucro privado ni a subsidios estatales que nunca terminan en inversión. En el caso de la CABA , como Ud. quizás conoce, somos firmes partidarios de ampliar la red del subte y restatizarlo con control social. El metrobús macrista es un mero paliativo, pero la única medida que realmente despejaría el tránsito automotor de superficie es hacer más subte, el cual no sólo transporta más gente sino que además es no contaminante. El trolebús es otra alternativa válida en ese sentido, como lo confirman los ejemplos de Córdoba, Rosario y Mendoza, que también se deberían ampliar.

Recuperar el tren, extender el subte y apelar al trolebús, todo en manos del Estado pero con un estricto control por parte de sus usuarios y trabajadores, junto a un adecuado mantenimiento vial, sin duda reduciría cualitativamente el número de accidentes de tránsito en nuestras rutas y ciudades.

2. Sobre la seguridad de los vehículos, compartimos la necesidad de incrementarla como mecanismo preventivo. Lo mismo para el uso obligatorio de cascos, cinturones de seguridad y dispositivos de retención infantil. Por caso, en la Legislatura porteña se votó por unanimidad la Ley 5.294 para prohibir viajar a menores de 12 años en los asientos delanteros de vehículos, aunque aún no están disponibles en el mercado los mecanismos  de retención adecuados aprobados por normas IRAM. No obstante, sostenemos que las tareas de verificación técnica vehicular o similares puede y debe realizarlas el propio Estado, sin tercerizaciones a sectores privados como por ejemplo ocurre en el caso de Buenos Aires y otras ciudades del país.

3. Acerca del comportamiento de los usuarios, la clave es fortalecer las conductas preventivas a través de la educación vial obligatoria. Por seguir con el ejemplo de la Capital -y presupongo que en otros distritos sucede algo parecido-, es directamente ridículo que se impartan algunas pocas clases a los niños de jardín de infantes pero no se haga casi nada en la escuela secundaria, que es cuando los jóvenes están en edad de poder salir a manejar. Esto requiere un cambio urgente.

Por otra parte, compartimos el proyecto de Luchemos por la Vida para que todo medicamento que altere los sentidos deba llevar el alerta visible en su envase.

En cuanto al control policial o por cuerpos de inspección de tránsito, es lamentable y habitual la práctica de la coima. Por eso proponemos la elección de los comisarios -y los jueces- por voto popular, de modo que las fuerzas policiales por su accionar tengan que rendirles cuentas a los vecinos y no al poder político del cual hoy dependen en forma absoluta.

4. En lo que hace a la participación de las ONG, estamos plenamente convencidos de que podrían jugar un valioso rol de consulta y asesoramiento especializado no sólo en el diseño y la elaboración de las políticas públicas de transporte, sino también en el control de su aplicación.

Cuesta un gran esfuerzo lograr leyes y normas a favor de los intereses populares y, cuando se consiguen, cuesta también mucho esfuerzo que los gobernantes tradicionales les asignen presupuesto suficiente y garanticen su aplicación efectiva. La participación activa y directa de quienes conocen de cerca la problemática de los accidentes de tránsito y la padecen en carne propia, las ONGs especializadas, junto a los trabajadores y los usuarios del transporte público, es irreemplazable.

Ése es mi compromiso como candidato a presidente y el de todo el MST-Nueva Izquierda.

Sin otro particular, y quedando a disposición de Uds., reciba un muy cordial saludo.”